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Lectura de una tarde lúdica... mientras los estudiantes de psicología protestaban por su derecho al estudio digno.

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A pesar de los, no se cuantos años que las universidades vienen graduando psicologos, no se termina el debate sobre que clase de profesionales necesita la realidad colombiana -y en nuestro caso propio- la huilense. Los perfiles se van transformando de acuerdo a los cambios que se dan en la sociedad, un perfil profesional o un enfasis de un programa de psicología es adecuado en un momento histórico dado, luego éste puede parecer inadecuado. Esto es lo que puede estar ahora sucediendo en la psicología y en muchas otras profesiones, dado el hecho que nuestra sociedad ha ido cambiando profunda y permanentemente en los últimos años, agotando modelos de profesionales construidos para afrontar los problemas y las prioridades de una sociedad "ideal"

En general en latinoamerica, la estructura de formación profesional del psicólogo que se ha construido desde el inicio y ha permanecido casi intacta hasta hoy, ha estado dada por aproximadamente algunos años en créditos de formación general, estudios profesionales y de prácticas pre-profesionales. (pues, no hay opcion de internado). En algunas universidades se plantean los Estudios Generales previos a la formación profesional, y en otras la formación general se dispersó entre los cursos de los primeros tres años de estudios. A pesar de ello, si realizamos una comparación de los planes de estudios de psicología en las diferentes universidades, nos encontraremos con grandes similitudes entre los cursos y los contenidos que se estudian; esto incluye a los cursos de formación básica, los de formación profesional y los llamados de especialidad que en muy pocas universidades conducen a una mención en el grado y el título. En otras universidades, estos cursos de especialidad aparecen como electivos y no dan derecho a menciones de especialidades en los grados y títulos. Evidentemente, por una limitación natural, en este momento del desarrollo de nuestra ciencia psicológica, nadie podría acumular la cantidad de conocimiento y tecnología que en este siglo se ha incrementado notablemente.

En el momento del nacimiento de la psicología como profesión liberal, es posible que esta forma de estructurar la formación universitaria fuera un acierto; la sociedad de ese entonces no exigía profesionales altamente capacitados en áreas muy específicas, o en todo caso si había una exigencia de especialidades se podía mencionar con soltura áreas extensas como psicología Educativa. Industrial. Clínica, Social, etc. Y de hecho, lo que sucedía era que el estudiante en los últimos años de su formación profesional, se vinculaba con asignaturas electivas en la mayor parte de casos y más adelante con prácticas y trabajo en empresas, organizaciones comunales, centros educativos o instituciones hospitalarias: esa era la forma de lograr una especialidad. Siendo así, no era para menos que enfrentara el medio laboral con timidez, pues la angustia de "No saber que hacer con lo que sabe" lo dejaba atónito.

Al parecer en la actualidad la sociedad ha cambiado, el mercado laboral es distinto de lo que fue en los 80 y 90-, hemos pasado a ser parte de un sistema social, económico y político neo-liberal, con la presión por un lado, de un sistema paramilitar fascista y por otro lado, de uno con más profundo aliento guerrerista filo-marxista. Estos cambios estructurales han producido cambios en las instituciones y sus modos de enfocar los problemas; Si en los 70 u 80 cada empresa requería de una plana de profesionales liberales (abogados, psicólogos. contadores, etc.) para resolver sus problemas, ahora tienden a despedirlos y contratar servicios de otras empresas especializadas en la solución de un aspecto concreto del problema.

Los estudios de profesionales, los centros de asesoría y otras empresas de este tipo, realizan el trabajo especializado que requieren grandes o pequeñas empresas nacionales o multinacionales, industriales, educativas, religiosas o políticas. Consiguientemente, la universidad en general tiene que cambiar rápidamente para adecuarse a las exigencias de la sociedad actual o simplemente existe el peligro de producir profesionales que quedarán fuera del mercado laboral, innecesarios para el desarrollo de la sociedad y del hombre posmoderno, sin empleo adecuado y/o con humillantes remuneraciones; factores que independientemente o convergiendo van a hacer de la profesión de origen universitario, algo poco atractivo para los jóvenes de hoy.

 Ojo! Empieza a gestarse la Tecnología en psicología.

En el caso de la psicología, como actividad profesional, este fenómeno ya está ocurriendo con mucha fuerza, y se traduce en la falta de postulantes a las universidades que ofrecen esta carrera, en la cantidad de jóvenes que abandonan sus estudios en el período de formación profesional, en la cantidad de egresados a los que ya no les interesa recibir su bachillerato y menos el título profesional, en el alto número de psicólogos desempleados o sub empleados, en las remuneraciones ofrecidas por las pocas plazas de psicólogo que se ofertan en el mercado, etc. Además el estudiante universitario difícilmente ha adquirido una educación de tipo Autodidacta, que le permita avanzar y mantenerse en este impredecible mercado.

Si revisamos los planes de estudio de psicología de las diferentes universidades desde los años de su creación, encontraremos que se han desarrollado muchas readaptaciones y pocos cambios reales y sustantivos; comisiones curriculares, decisiones de autoridades o consejos de facultad han cambiado un curso por otro, han planteado giros teóricos de las asignaturas, o han elaborado perfiles del psicólogo y postulado cambios curriculares. Pero al parecer no se percataron -o percatamos; porque hacemos parte del gremio- de los cambios socioeconómicos que se venían y que ocasionarían nuevos problemas y respuestas nuevas. En los casos en donde se dieron cambios de currículum en general, en realidad ocurrieron cambios en los lineamentos teóricos de los estudios, no en las propuestas para formar otro tipo de profesionales para adecuarse mejor a una realidad como la nuestra.

He revisado algunas propuestas del perfil del psicólogo, formuladas en universidades, instituciones profesionales o por intelectuales que trabajan en el tema, y es sorprendente ver la amplitud de dominios que se exige al psicólogo; así, debe adecuar su inteligencia a la investigación en los diferentes campos y con diversidad de métodos, ser agente de cambio social, conocer la disciplina histórica y epistemológicamente en sus diferentes expresiones teóricas; analizar todos los procesos psicológicos humanos, el desarrollo humano -desde la etapa fetal hasta la senectud- la tecnología y los fundamentos teóricos de las diferentes áreas de la psicología (social, industrial, educativa, clínica; y las derivaciones que ellas tienen); los fundamentos y métodos de la medición psicológica; la construcción de los instrumentos; las técnicas de observación y de medida; y las técnicas y teorías que se relacionan con el cambio de conducta, la terapia, el apoyo psicológico, etc. Incluyendo de áreas y dominios que son producto de las inter-relaciones de la psicología con otras disciplinas como la neurología, la medicina, la patología, etc. ¿Qué tal?

Siendo así, pienso que de hecho, no hay ninguna posibilidad real, de que alguien pueda dominar todo este basto campo de la psicología general, mas bien, habrá muchos que sabrán un poco de cada cosa, pero no podrán adecuarse al mercado de trabajo actual, tenderán a la frustración y terminarán visitando a algún colega. "Más vale apretar un poco, que abarcar tanto".

Hay muy pocas universidades que forman psicólogos por especialidades; existen menciones a la psicología clínica, social, comunitaria, educacional e industrial. Si revisamos las diferencias de los planes de estudio entre las especialidades, encontraremos que aún se fomenta hasta el final una formación general; las especialidades resultan de llevar uno o dos cursos por semestre (a partir del sexto) diferentes a lo que en común se desarrollan; es decir, que son especialidades tímidamente concebidas, y realizadas con mucho temor. No podemos pensar y menos esperar, que a través de pocas asignaturas en total pueda formarse a los especialistas que un área profesional requiere; más aún, en la actualidad, ya no podemos considerar especialidades, a las áreas tan ampliamente concebidas como tales; en cada una de ellas existen especialidades que cada vez se multiplican y que los psicólogos no estamos ejerciendo por nuestra evidente falta de capacitación y actualización.  

Ahora bien, es necesario que reflexionemos nuestros planteamientos sobre la formación de los psicólogos en nuestro país. Hay que asumir las nuevas exigencias del mercado laboral, idealizar menos al psicólogo y formar profesionales adecuados a las necesidades sociales de un país como el nuestro, (ansioso, con mala memoria, llorón, dependiente, desesperado, con hambre, auto-destructivo, anhedonico, deprimido, engañado...) con mejores recursos para desarrollar trabajos concretos en un área específica. Entonces, habrá que pensar en formar reales especialistas en las diferentes áreas que compone la labor del psicólogo en el campo de la industria, la educación, la salud, la investigación, etc. y en las diferentes ramas de la interdisciplinariedad. Se me ocurre por ejemplo que en lugar de formar psicólogos con un énfasis especifico, digamos ya sea en investigación o en áreas de la salud, hay que formar psicólogos especializados en la problemática de la educación especial, inicial, primaria, secundaria y superior; psicólogos entrenados en la orientación de alumnos y otros formados para trabajar con grupos, en el entrenamiento y capacitación de docentes, o para investigar problemas educacionales, etc. En lugar de formar psicólogos industriales, hay que formar especialistas que van a trabajar con el personal de las empresas en diferentes labores (selección, capacitación, relaciones laborales, motivación y solides del grupo humano), especialistas en el estudio de mercados; en psicología publicitaria, dinámica grupal aplicada, productividad y tecnología psicológica, formación empresarial etc. Igual podríamos hablar del área clínica y social, como de especialidades interdisciplinarias.

Para ello, hay que dar ahora pasos hacía el cambio real en la formación de los psicólogos; hay que hacer nuevamente atractiva la profesión ante los ojos de la sociedad y levantar la demanda laboral, hay que hacer atractiva la profesión a los jóvenes que egresan de la secundaria y darle una capacitación adecuada para enfrentar los nuevos años que nuestra sociedad vivirá y que ahora está comenzando; hay que enfrentar a las nuevas necesidades de la sociedad desde la perspectiva de nuestra profesión.

¿Cómo hacer esto?, Personalmente se me ocurre que hay que tecnologizar y poliglotizar los primeros años de formación profesional, para enfrentar luego el problema de la formación teórica y científica que permita un espacio profesional más amplio; para conducir luego a maestrías y doctorados que tendrían labores más especiales, de mayor rango y responsabilidad (como la psicoterapia, la asesoría empresarial, la dirección de grupos, la responsabilidad en la investigación y ahora nuestro gran reto: la psicología virtual etc.) y una mejor consideración social y económica. 

Les recomiendo a los que quieran; revisar y discutir los planteamientos del Arquitecto Javier Sota Nadal sobre el problema de una nueva universidad para el país en que vivimos. Y al DR. Edwin Salas Blas con respeto a la formación en psicología. Y pues bueno, repasar Jean Piaget, Lev Vygotsky, Albert Bandura, Ausubel, Benjamin Bloom, John Dewey, Edward Thorndike, Eugenio María de Hostos, Paulo Freire, BF Skinner, Agustín de Hipona, Althusser, Anaxágoras de Clazomene, Anaximandro de Mileto, Anaxímenes de Mileto, Anselmo de Canterbury, Aristóteles, Demócrito de Abdera, Descartes, Empédocles de Akragas, Epicuro, Erasmo, Heráclito de Éfeso, Hobbes, Hume, Jenófanes de Colofón, Kant, Khun, Locke, Lutero, Maquiavelo, Marx, Moore, Nietzsche, Ockham, Ortega y Gasset, Platón, Protágoras de Abdera, Sartre, Sócrates, Tales de Mileto, Tomás de Aquino, Tomás Moro, Zenón de Elea, Tales de Mileto, Pitágoras de Samos, Heráclito de Éfeso, Jenófanes de Colofón, Parménides de Elea, Onfray, Savater, Bonilla, Kafka, Heidegger, Cioran, Diogenes, Freud, Lacan, Foucault, Deleuze, Baudrillard, Feyeraben, Bachelard, Cooper, Laing, Stirner, Zuleta, Vallejo, nuestro maestros y muchos más.

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